Balasana, la postura del niño

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Una de las posturas básicas de Yoga para relajar el cuerpo y  la mente es balasana, conocida también como la postura de el » niño» o «embrión».  Balasana viene del sánscrito: bala (niño) y asana (postura), de allí su nombre.

La colocación del cuerpo en esta asana nos hace recordar la posición que teníamos cuando estábamos en el útero de nuestra madre, flexionados sobre nuestros muslitos. Incluso, también nos hace recordar cuando éramos recién nacidos, cuando nos colocábamos boca abajo para descansar.

Balasana es una postura con propiedades restaurativas y calmantes que nos permite estirar las caderas, los muslos y las rodillas. Al llevar la frente al suelo, alargamos el cuello e invita a que los músculos de la espalda se relajen, creando espacio en la zona lumbar. Además, estirar los brazos nos ayuda a relajar los hombros y liberar las tensiones de nuestras extremidades superiores.

Para realizar la portura:

  1. Siéntate sobre los talones y separa la rodillas. También puedes entrar desde cuatro patas llevando el culete hacia atrás.
  2. Inspira, y con la espiración, lleva tu torso entre los muslos, colocando suavemente tu frente en el suelo. Permite que tu cuello se alargue y los músculos de la espalda se relajen. Nota el agradable espacio que se crea en la zona lumbar.
  3. Estira tus brazos hacia el frente con las palmas de las manos hacia abajo, los dedos deben mirar también hacia enfrente. Siente como se relajan tus hombros.
  4. Inspira profundamente y nota como tu respiración se dirige hacia la parte posterior de tu espalda.

Puedes realizar esta asana para obtener una óptima relajación entre posturas. Treinta segundos son suficientes para aportar calma y serenidad a tu organismo, aunque puedes realizarla el tiempo que consideres necesario; de hecho, la postura te invita a quedarte un largo tiempo disfrutando de tu respiración.

Si lo deseas, puedes cambiar la posición de los brazos estirándolos hacia atrás, colocando las palmas de las manos hacia arriba, con los dedos mirando en esa misma dirección.

Precauciones:

  • Si tienes algún problema cervical, puedes colocar un cojín bajo tu frente para dar altura o hacer un puño con tus dos manos, uno encima de otro, y colocarlos bajo tu frente.
  • Cuando existen lesiones de rodilla y realizar la postura causa dolor en esta zona, te recomiendo hacer ananda balasana, postura del «niño feliz» o » niño boca arriba».
  • Esta postura no es muy beneficiosa cuando tienes problemas estomacales, como diarrea, ya que colocación del cuerpo favorece el tránsito intestinal. Será mejor que la evites hasta que te encuentres mejor.
  • Por último, si tienes hipertensión, tener la frente tanto tiempo en el suelo puede darte dolor de cabeza. Para esto, te recomendaría, si empiezas a sentir molestia: subir la cabeza con la mirada al frente y recargarte sobre los antebrazos, manteniendo los codos en línea con los hombros, con las palmas de las manos apoyadas firmemente en el suelo y con los deditos mirando hacia el frente (Como los brazos de las esfinges).

En caso de sufrir lesiones o problemas graves de salud, quiero hacer hincapié en que consultes a tu médico si tienes alguna duda para realizar ésta u otras posturas. Seguro que él puede guiarte. Cuando tengas la información de tu médico, explícasela a tu profesor de Yoga para que adapte la postura de acuerdo a tus necesidades.

¡Que disfrutes de tu relajación!

 

Estrés y Relajación

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Estrés, ¿el enemigo?

La vida moderna nos hace vivir un ritmo muy acelerado.  Cumplimos horarios, hacemos horas extra en la oficina, nos exigimos demasiado en el gimnasio, cuidamos a los hijos, atendemos a los amigos… Sea la causa que sea, nos exigimos demasiado en muchos ámbitos de nuestra vida y no nos relajamos.

Vivimos de forma permanente en un estado de desequilibrio hasta llegar al punto que lo vivimos como una situación normal.  Las preocupaciones y el estrés se han instalado en nuestro día a día de forma inconsciente sin darnos cuenta que esto afecta gravemente nuestra salud y hemos llegado al punto que nos resulta difícil volver a la tranquilidad e, incluso, reconocerla.

Pero el estrés en su forma más pura no es algo malo; es una respuesta del sistema nervioso ante una situación que se percibe como amenaza -conocido como mecanismo de lucha o huída- ya que sirve para defendernos, tal y como lo hacíamos antiguamente en la prehistoria.

Un poco de estrés es sano para ayudarnos a activarnos y a salir adelante ante situaciones difíciles. Pero, ¿qué pasa cuando vivimos en un estado permanente de estrés? Según la psicología, las personas que no pueden volver a un estado de calma durante un periodo de tiempo prolongado presentan un cuadro crónico de estrés y dentro de los síntomas que estas personas pueden padecer son: la falta de sueño, dificultades para realizar eficazmente su trabajo debido a la pérdida de la concentración, dolores musculares, dolores de cabeza, mareos, sensación de pérdida de control y baja autoestima.

La disminución de la tensión física y mental mejoran la salud y calidad de vida. 

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Cuando nos relajamos ocurren muchos efectos beneficiosos en nuestro organismo, entre ellos: disminución de presión sanguínea, menor vulnerabilidad a las enfermedades, disminución de dolores de cabeza, reducción del insomnio, aumento de la concentración, mayor vitalidad y energía, alegría.. etc. Todo esto ayuda a prevenir problemas de salud, lo cual se traduce un una mejor calidad de vida. Un cuerpo relajado ayuda relajar la mente y una mente relajada ayuda a relajar el cuerpo.

Conocer nuestra propia respiración es una herramienta fundamental para entrar en un estado profundo de relajación y autoconocimiento.

Un buen aporte de oxígeno a nuestros órganos ayuda disminuir la tensión física y mental.  Existen diferentes tipos de respiración y técnicas que nos ayudan a cumplir este objetivo. Entre ellas, la respiración abdominal y la respiración completa son excelentes herramientas para llegar a ese estado de relajación. Además, por medio de la respiración conectamos con diferentes estados físicos, emociones que nos dan información para saber como actuar en cada momento. Por esta razón podría decirse que la  relajación es una especie de autoconocimiento.

Además de la respiración existen infinidad de técnicas que nos ayudan a relajarnos. En la actualidad, se utilizan cada vez más este tipo de técnicas no sólo en clases de Yoga sino también en el ámbito profesional como en el sector sanitario, empresarial y académico. Estos métodos son empleados como medida preventiva a enfermedades, como herramienta terapéutica, o simplemente como disfrute, una forma de alivio a las tensiones diarias. Te comentaré algunas  de estas técnicas en el próximo post.

¡Gracias por leer! =)

13 medidas para reducir el estrés

En vez de enfocarte en tus preocupaciones, relájate y disfruta.
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«¡Boom!¡Boom!¡Boom! ¡Qué ritmo lleva mi corazón al salir de trabajar! Pero la verdad, no es por ganas de bailar, al contrario, siento que mi cabeza va a estallar; estoy cansada y no quiero saber más. ¡No más llamadas! ¡No más correos! ¡No más interrupciones! ¡No más ódenes ni pensamientos!». Mi cabeza  a 100o por hora.

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Fuente estádistica: Revista Forbes USA, marzo de 2013

El estrés es un término empleado para describir los síntomas que aparecen cuando te encuentras  bajo una presión excesiva. Es necesario tener un cierto nivel de estrés para vencer las dificultades de la vida pero su exceso resulta dañino para la salud y puede hacerte sentir cansado,  irritable y tenso. Los síntomas de estrés son ocasionados por la circulación de niveles altos de hormonas, como la adrenalina, que ponen tu cuerpo en un estado constante de «alerta roja».

Según la doctora Sarah Brewer, experta en salud natural y autora del libro The Ultimate Stress Buster, este estado de «alerta roja» se originó para ayudar al hombre primitivo a sobrevivir  y ponerlo en un estado físico apto para pelear o huir cuando encontrara animales peligrosos. En la actualidad, esto ya no ocurre y -como ya no vamos por la vida a pierna suelta, corriendo desenfrenadamente para escondernos de un león– este estado de «acelere» se nos queda por dentro y reduce nuestra inmunidad. Por esta razón, es muy importante tomar algunas medidas para sobrevivir al estrés de la vida moderna.

1. Averigua qué cosas te estresan y modifica las que puedas.

2. Fíjate metas realistas y prioriza tareas. Es mejor hacer una cosa a la vez que varias al mismo tiempo. Contesta sólo las llamadas y correos más importantes; no comiences una tarea sin haber terminado la anterior.

3. Sé selectivo. No malgastes tu tiempo en tareas y personas que te restarán tiempo y energías que puedes utilizar en tareas importantes.

4. Toma decisiones con calma y no bajo la presión de fechas límite.

5. Aprende a ser paciente, a hablar más lento y escuchar sin distraerte.

6. Cambia tus preocupaciones sobre una situación tensa y mírala en perspectiva.

7. Sé asertivo: di no cuando sea necesario y mantente firme; no permitas que te exploten ni te sobrecarguen de trabajo.

8. Cambia la visión. Piensa de manera más positiva para elevar tu autoestima y la confianza en tí mismo.

9. Come alimentos sanos, integrales y frescos.

10. Duerme 8 horas. Descansar el tiempo adecuado nos mantiene de buen humor.

11. Practica algún deporte. Saca toda la adrenalina con una caminata energizante, corriendo, en clases de spinning; cualquier actividad que requiera algún esfuerzo físico, el sexo también cuenta.

12. Date un tiempo para  relajarte todos los días: lectura tranquila, escuchar música, baño de aromaterapia o únicamente cierra los ojos y respira.

13. Sonríe 🙂 Una sonrisa siempre cambia tu perspectiva. Ponte una serie de T.V. divertida, ve a un monólogo cómico, rodéate de gente simpática; la alegría siempre se contagia.

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¡No puedo dormir!

Algunas curiosidades que debes tomar en cuenta cuando no puedes cerrar el ojo.
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Es una de esas noches largas  en la que uno no consigue pegar el párpado, te pasan mil pensamientos por la cabeza y no te puedes relajar.

Ya lo decía mi abuelita:»Mijita, tómate un vaso de leche caliente antes de dormir, verás como te relaja». Sí, sí, ¡seguro!, yo me lo tomaba y me relajaba completita, ¡ahh pero que cólicos toda la noche! ¿Porqué esta contradicción?

Lo cierto es que la leche de vaca contiene triptófano, un aminoácido que facilita que el cuerpo absorba un neurotransmisor llamado serotonina, el cuál, además de ayudarnos a subir el estado de ánimo durante del día, nos  invita a relajarnos y por la noche se convierte en melatonina, una hormona que ayuda a  mantener nuestro reloj interno en forma y a conciliar el sueño.

¿Pero porqué tanto cólico? ¡Cada vez que tomo leche por la noche vuelan las sábanas! Resulta que la mayoría de las personas no digieren la leche de vaca correctamente. Puedes sustituirlo por leche de avena o almendras e incluir en tu día a día alimentos ricos en triptófano.

Hacer deporte con regularidad , actividades relajantes como yoga o ejercicios de respiración ayudarán bastante a que puedas relajarte por las noches. Cena temprano y no olvides apagar la televisión o cualquier dispositivo móvil un par de horas antes de dormir. Las luces que estos aparatos emiten hacen que nuestro cerebro siga activo aunque el cuerpo esté muy cansado. Necesitamos obscuridad para una relajación total.

Alimentos altos en triptófano son:

**Origen vegetal

Plátano
Productos de soya: leche de soya, tofu, bayas de soja.
Granos integrales
Frijoles
Arroz
Humus
Lentejas
Avellanas, cacahuetes
Huevo
Semillas de sésamo, girasol, calabaza

**Origen animal

Mariscos
Pavo
Pollo
Queso
Pescado
Leche (cuidado con las intolerancias)