Balasana, la postura del niño

balasana
(c) Stylecraze.com

Una de las posturas básicas de Yoga para relajar el cuerpo y  la mente es balasana, conocida también como la postura de el » niño» o «embrión».  Balasana viene del sánscrito: bala (niño) y asana (postura), de allí su nombre.

La colocación del cuerpo en esta asana nos hace recordar la posición que teníamos cuando estábamos en el útero de nuestra madre, flexionados sobre nuestros muslitos. Incluso, también nos hace recordar cuando éramos recién nacidos, cuando nos colocábamos boca abajo para descansar.

Balasana es una postura con propiedades restaurativas y calmantes que nos permite estirar las caderas, los muslos y las rodillas. Al llevar la frente al suelo, alargamos el cuello e invita a que los músculos de la espalda se relajen, creando espacio en la zona lumbar. Además, estirar los brazos nos ayuda a relajar los hombros y liberar las tensiones de nuestras extremidades superiores.

Para realizar la portura:

  1. Siéntate sobre los talones y separa la rodillas. También puedes entrar desde cuatro patas llevando el culete hacia atrás.
  2. Inspira, y con la espiración, lleva tu torso entre los muslos, colocando suavemente tu frente en el suelo. Permite que tu cuello se alargue y los músculos de la espalda se relajen. Nota el agradable espacio que se crea en la zona lumbar.
  3. Estira tus brazos hacia el frente con las palmas de las manos hacia abajo, los dedos deben mirar también hacia enfrente. Siente como se relajan tus hombros.
  4. Inspira profundamente y nota como tu respiración se dirige hacia la parte posterior de tu espalda.

Puedes realizar esta asana para obtener una óptima relajación entre posturas. Treinta segundos son suficientes para aportar calma y serenidad a tu organismo, aunque puedes realizarla el tiempo que consideres necesario; de hecho, la postura te invita a quedarte un largo tiempo disfrutando de tu respiración.

Si lo deseas, puedes cambiar la posición de los brazos estirándolos hacia atrás, colocando las palmas de las manos hacia arriba, con los dedos mirando en esa misma dirección.

Precauciones:

  • Si tienes algún problema cervical, puedes colocar un cojín bajo tu frente para dar altura o hacer un puño con tus dos manos, uno encima de otro, y colocarlos bajo tu frente.
  • Cuando existen lesiones de rodilla y realizar la postura causa dolor en esta zona, te recomiendo hacer ananda balasana, postura del «niño feliz» o » niño boca arriba».
  • Esta postura no es muy beneficiosa cuando tienes problemas estomacales, como diarrea, ya que colocación del cuerpo favorece el tránsito intestinal. Será mejor que la evites hasta que te encuentres mejor.
  • Por último, si tienes hipertensión, tener la frente tanto tiempo en el suelo puede darte dolor de cabeza. Para esto, te recomendaría, si empiezas a sentir molestia: subir la cabeza con la mirada al frente y recargarte sobre los antebrazos, manteniendo los codos en línea con los hombros, con las palmas de las manos apoyadas firmemente en el suelo y con los deditos mirando hacia el frente (Como los brazos de las esfinges).

En caso de sufrir lesiones o problemas graves de salud, quiero hacer hincapié en que consultes a tu médico si tienes alguna duda para realizar ésta u otras posturas. Seguro que él puede guiarte. Cuando tengas la información de tu médico, explícasela a tu profesor de Yoga para que adapte la postura de acuerdo a tus necesidades.

¡Que disfrutes de tu relajación!

 

Mindfulness

luggage-1945080_640
(c) Pixabay

La casa de huéspedes

Esto de ser un ser humano
es como administrar una casa de huéspedes.
Cada día una nueva visita, una alegría, una tristeza,
una decepción, una maldad,
alguna felicidad momentánea
que llega como un visitante inesperado.

Dales la bienvenida y acógelos a todos ellos,
incluso si son un grupo penoso
que desvalija completamente tu casa.
Trata a cada huésped honorablemente pues
podría estar haciendo espacio para una nueva delicia.
El pensamiento oscuro, lo vergonzante, lo malvado,
recíbelos en tu puerta sonriendo e invítalos a entrar.
Agradece a todos los que vengan
pues se puede decir de ellos que han sido enviados
como guias del mas allá.
Rumi

Nuestra mente es cambiante e impredecible. Nuestros pensamientos son como una ráfaga de nubes que pasean por el cielo, que nos confunden y nos saturan. Nuestras emociones cambian de la noche a la mañana, de la alergia la tristeza, de la satisfacción a la frustración. Queremos esconder los sentimientos, pensamientos y experiencias desagradables, reprimiéndonos  y  por el contrario, nos aferramos tanto a lo agradable, que nos produce tristeza dejarlo ir.

El  poeta Rumi, ilustra con este poma, la manera óptima en la que nuestra mente  debería trabajar para evitar vivir en el sufrimiento y el apego, propone una forma de ver la vida, gentil y desapegada.

Desde épocas milenarias, monjes, yoguis y líderes espirituales han utilizado la meditación como una técnica para calmar la mente, obtener concentración, claridad, paz y conexión con lo divino.

En la actualidad, se habla mucho sobre las bondades del mindfulness y la auto-compasión. Esta práctica puede describirse como la capacidad de estar presente, en el aquí y ahora; conectar con tu respiración, contigo mismo; aceptar sin apego ni rechazo, lo que ocurre en tu mente, tu cuerpo y tus emociones.  El mindulness puede considerarse una filosofía de vida que incluye la práctica de la meditación y es utilizada por profesionales en psicoterapia.

Si vivimos una vida en atención plena, practicando la auto-compasión, podremos vivir conscientes de lo que nos sucede a cada momento y actuar con amabilidad hacia nosotros mismos ante situaciones difíciles. En otras palabras, darnos cariño cuando creemos que no lo merecemos, amarnos con todo el corazón, aceptando nuestros aciertos, virtudes y alegrías; nuestros errores,  miserias, imperfecciones y rarezas, todas esas grandes sutilezas que nos hacen únicos.

 

Estrés y Relajación

work-management-907669_640
(c) Pixabay

Estrés, ¿el enemigo?

La vida moderna nos hace vivir un ritmo muy acelerado.  Cumplimos horarios, hacemos horas extra en la oficina, nos exigimos demasiado en el gimnasio, cuidamos a los hijos, atendemos a los amigos… Sea la causa que sea, nos exigimos demasiado en muchos ámbitos de nuestra vida y no nos relajamos.

Vivimos de forma permanente en un estado de desequilibrio hasta llegar al punto que lo vivimos como una situación normal.  Las preocupaciones y el estrés se han instalado en nuestro día a día de forma inconsciente sin darnos cuenta que esto afecta gravemente nuestra salud y hemos llegado al punto que nos resulta difícil volver a la tranquilidad e, incluso, reconocerla.

Pero el estrés en su forma más pura no es algo malo; es una respuesta del sistema nervioso ante una situación que se percibe como amenaza -conocido como mecanismo de lucha o huída- ya que sirve para defendernos, tal y como lo hacíamos antiguamente en la prehistoria.

Un poco de estrés es sano para ayudarnos a activarnos y a salir adelante ante situaciones difíciles. Pero, ¿qué pasa cuando vivimos en un estado permanente de estrés? Según la psicología, las personas que no pueden volver a un estado de calma durante un periodo de tiempo prolongado presentan un cuadro crónico de estrés y dentro de los síntomas que estas personas pueden padecer son: la falta de sueño, dificultades para realizar eficazmente su trabajo debido a la pérdida de la concentración, dolores musculares, dolores de cabeza, mareos, sensación de pérdida de control y baja autoestima.

La disminución de la tensión física y mental mejoran la salud y calidad de vida. 

girl-1245773_640(c) Pixabay

Cuando nos relajamos ocurren muchos efectos beneficiosos en nuestro organismo, entre ellos: disminución de presión sanguínea, menor vulnerabilidad a las enfermedades, disminución de dolores de cabeza, reducción del insomnio, aumento de la concentración, mayor vitalidad y energía, alegría.. etc. Todo esto ayuda a prevenir problemas de salud, lo cual se traduce un una mejor calidad de vida. Un cuerpo relajado ayuda relajar la mente y una mente relajada ayuda a relajar el cuerpo.

Conocer nuestra propia respiración es una herramienta fundamental para entrar en un estado profundo de relajación y autoconocimiento.

Un buen aporte de oxígeno a nuestros órganos ayuda disminuir la tensión física y mental.  Existen diferentes tipos de respiración y técnicas que nos ayudan a cumplir este objetivo. Entre ellas, la respiración abdominal y la respiración completa son excelentes herramientas para llegar a ese estado de relajación. Además, por medio de la respiración conectamos con diferentes estados físicos, emociones que nos dan información para saber como actuar en cada momento. Por esta razón podría decirse que la  relajación es una especie de autoconocimiento.

Además de la respiración existen infinidad de técnicas que nos ayudan a relajarnos. En la actualidad, se utilizan cada vez más este tipo de técnicas no sólo en clases de Yoga sino también en el ámbito profesional como en el sector sanitario, empresarial y académico. Estos métodos son empleados como medida preventiva a enfermedades, como herramienta terapéutica, o simplemente como disfrute, una forma de alivio a las tensiones diarias. Te comentaré algunas  de estas técnicas en el próximo post.

¡Gracias por leer! =)

Respiración II

 Los tres tipos de respiración.

windpipe-149762_1280

(c)Pixabay

En el post anterior sobre la respiración te mencioné que existen tres tipos de respiración básicos que se clasifican de acuerdo a la zona donde llega el aire: clavicular, intercostal y abdominal. A continuación voy a explicarte con un poco más de detalle algunas de sus características:

La respiración clavicular ocurre cuando inhalas y el aire se queda en la zona más alta de la caja torácica, no baja hasta el abdomen.  Se le denomina de esta manera porque en la inspiración parece que las clavículas se levantan. Si llevas tu barbilla hacia abajo lo podrás notarla mejor, puedes sentir como un chillido en tu garganta cuando pasa el aire.

La respiración media o intercostal ocurre en la zona de las costillas, entre la clavícula y el abdomen, y en ésta el oxígeno tampoco baja hasta el abdomen, se queda en la zona del pecho. 

En ambas respiraciones el diafragma no realiza todo su trabajo correctamente; son superficiales y no aportan suficiente oxígeno a los órganos de tu cuerpo.  ¿Sabías, por ejemplo, que las bacterias y virus normalmente proliferan en la zona alta de la caja torásica porque no llega suficiente oxígeno a esa zona?

¿Recuerdas alguna situación en la que hayas sentido mucho estrés, tensión o ansiedad? ¿Recuerdas si te faltaba el aire o incluso llegaste a sentir algún mareo? ¿Tu respiración era lenta o acelerada? ¿Identificas si el aire sólo llegaba a la parte alta o media de tu caja torácica? La respiración media y alta suelen ocurrir en momentos de tensión, estrés y ansiedad.

Por último, tenemos la respiración abdominal  o profunda en la que el aire llega hasta la zona baja de la caja torácica, para ser exactos a la altura del abdomen,  y el diafragma da un masaje a los órganos internos. Ésta ayuda a relajarte de una forma muy profunda -de allí su nombre-, hinchando el abdomen cuando inspiras, y soltándolo cuando espiras (de la misma manera como lo hacen los bebés). Tal y como te lo expliqué en el post anterior sobre la respiración.

Respiración completa 

Cuando se combinan estos tres tipos de respiración (alta, media y baja), se dice que realizamos una respiración completa, esto es porque ponemos en funcionamiento todas las zonas respiratorias.  Al entrar a nuestro cuerpo, el aire pasa por el abdomen, después por la zona media y finalmente por la zona alta o clavicular. Al ser expulsado, el aire pasa de la zona alta a la zona media y de la zona media hasta abdomen. En Yoga utilizamos este tipo de respiración para relajarnos, oxigenar y limpiar nuestros órganos.

tipos-de-respiracionTipos de respiración (C) Escuela de Respiración Consciente

Inspira por la nariz y deja que el aire llegue hasta el abdomen, permitiendo que se hinche sin forzarlo; después  lleva el aire a la zona de las costillas y finalmente, llévalo hasta la zona alta de la caja torácica. Comprueba cómo se ensancha la zona del pecho y siente cómo se llenan tus pulmones de oxígeno. Ahora expulsa todo el aire con una espiración; nota cómo baja de la zona alta de la caja torácica a la zona media y cómo vuelve al abdomen. ¿Cómo te sientes después de hacer esta respiración? ¿Te tranquiliza o te acelera?

IMPORTANTE: Ten presente inspirar y espirar por nariz en todo momento. En Yoga procuramos utilizar la respiración nasal cuando realizamos nuestras posturas y durante la relajación final para economizar energía y relajar. También la utilizamos en ejercicios de respiración controlada, salvo en algunos ejercicios más específicos y avanzados, donde incluimos respiración por la boca.